miércoles, 3 de diciembre de 2008
Estíbaliz, Isabel, Celia y Esther. Las cuatro son valencianas y aunque proceden de pueblos bastante alejados -desde Corbera a Polinyà de Xúquer, pasando por Valencia capital-, todas ellas comparten su devoción por Cristiano Ronaldo y prueba de ello es que pasaron la pasada madrugada del martes al miércoles en un Ford Fiesta, en el parking de La Calderona, con el único fin de poder darle un beso al astro luso y fotografiarse junto a él.
BÉTERA / V. LINARES Les costó, pero su empeño, al final, tuvo premio y lo consiguieron.
Desde las once y cuarto de la noche del martes estaban esperando a que llegase la expedición del Manchester al complejo residencial tras jugar en El Madrigal pero, a su llegada, los jugadores del conjunto británico no les atendieron: «Había hasta un niño de 2 años y no se quisieron ni parar. Estuvo muy feo...», espetaba una de ellas a primera hora de la mañana mientras esperaba a que el portugués hiciese acto de aparición por la parte exterior de las instalaciones. La noche anterior habían tomado la decisión de esperar lo que fuese necesario para lograr su objetivo y eso que los termómetros en Bétera bajaron hasta los tres grados centígrados.
El mismo ´menú´ que ellos
Pasada la una de la madrugada un empleado del hotel, consciente del ´arrojo´ de las jóvenes, tuvo un detalle: «Nos sacaron unos ´chicken sandwiches´ de los que les habían sacado a los jugadores para cenar pero que no se habían comido; la verdad es que se han portado de maravilla».
Turnándose una manta estampada fueron dejando pasar las horas hasta que amaneció y se metieron en la cafetería para desayunar y seguir esperando hasta la hora del primer encuentro, que se produjo pasadas las 13:00 horas. Cristiano pasó desde las habitaciones en dirección al comedor y, aunque no se detuvo, hizo un gesto a los fans emplazándoles a su regreso... y cumplió. A la vuelta se acercó a la gente y se dejó querer, lo que propició algunas imágenes insólitas. Celia no pudo contenerse y algunas lágrimas rodaron por sus mejillas cuando se le aproximó el portugués y la abrazó para posar.
Minutos después el Manchester salía de La Calderona en autobús rumbo a Manises para regresar a Manchester. Cristiano Ronaldo pasó unas horas en Valencia y, como suele pasar con los cracks, dejó huella.

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