Cristiano Ronaldo provoca la vigilia

martes, 2 de diciembre de 2008


Mientras el ídolo descansa plácidamente en una de las lujosas y cómodas habitaciones que ofrecen las cinco estrellas que luce el hotel de La Calderona, fuera del complejo un grupo de chicas trata de soportar lo mejor posible la gélida noche dentro del coche. Es el precio que hay que pagar por un beso o por la simple sonrisa protocolaria de Cristiano Ronaldo. Eso ocurrió en la noche del martes al miércoles, después de que el Manchester regresara de Vila-Real donde obtuvo el pasaporte para los octavos de final de la Champions.

Las estrictas normas del Manchester y la propia seguridad del hotel hicieron que se cerraran las puertas del recinto y las jóvenes vieron frustrado su deseo. Ahora bien. La recompensa la tuvieron ayer por la mañana. Ferguson decidió que era mejor quedarse en La Calderona que desplazarse hasta la CIudad Deportiva de Paterna para entrenarse a puerta cerrada. El cambio de planes sentó de maravilla a las fans que vieron, eso sí, cómo aumentaba considerablemente su compañía puesto que hasta allí acudió casi un centenar de aficionados, alguno de los cuales se habían presentado en Paterna.

Todos, por supuesto, buscaban al mismo: Cristiano. El portugués desató la locura cada que se dejó ver. Muchas jovencitas -y algún que otro chaval- lloraron de la emoción al obtener un autógrafo y al poder fotografiarse con el jugador, que atendió con gusto y educación las peticiones que se le formularon, algunas incluso del propio personal del complejo.

Ferguson no entrenó -se marcharon después de comer- pero sí hizo que la plantilla aprovechara la mañana, fría aunque en algunos momentos lució el sol, para practicar de manera más distendida otros deportes. Los jugadores del Manchester jugaron al pádel, al minigolf, desfilaron por el gimnasio, también por la piscina y disfrutaron con el spa. Lo mejor ocurrió en la zona de bicicletas estáticas. Allí, los futbolistas completaron una clase de spinning. La diferencia es que en lugar de un monitor del centro, quien dirigió la clase fue el propio Cristiano Ronaldo. Lo hizo con estilo y con gracia, según reconocieron algunos de los presentes. Lo curioso fue que en ese momento estaban algunas socias del complejo haciendo bicicleta y se sumaron a la improvisada clase impartida por el joven portugués.

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